El Día de Expiación es una regla de Dios, que debemos guardar sagradamente
con el corazón arrepentido por los pecados que hemos cometido.


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El Día de Expiación es la fiesta más solemne para los judíos. A los diez días del séptimo mes (Etanim) según el calendario sagrado es el Día de Expiación (Yom Kippur). En este día, Moisés bajó del monte Sinaí con las dos tablas de los diez mandamientos en su mano por segunda vez. La fecha del Día de Expiación cae entre septiembre y octubre según el calendario solar.

Después de que Moisés rompiera en pedazos las primeras dos tablas de los diez mandamientos al encenderse su ira debido a la idolatría de los israelitas, todo el pueblo pidió ansiosamente a Dios que perdonara su gran pecado. Entonces, finalmente Dios llamó a Moisés (Éxodo 32:1-35). Esto sucedió cuarenta días después de que Moisés quebrara las dos tablas de los diez mandamientos al pie del monte Sinaí.

Éxodo 34:1-2 Y Jehová dijo a Moisés: Alísate dos tablas de piedra como las primeras, y escribiré sobre esas tablas las palabras que estaban en las tablas primeras que quebraste. Prepárate, pues, para mañana, y sube de mañana al monte de Sinaí, y preséntate ante mí sobre la cumbre del monte.

Era el primer día del sexto mes según el calendario sagrado cuando Moisés subió al monte Sinaí nuevamente. Se quedó con Dios durante cuarenta días y recibió las dos tablas de los diez mandamientos por segunda vez. Desde el primer día del séptimo mes según el calendario sagrado, diez días antes del descenso de Moisés del monte Sinaí, los israelitas se arrepintieron de sus pecados tocando las trompetas y esperaron a Moisés con cuerpo y mente piadosos. Dios fijó el Día de Expiación en conmemoración del día en que Moisés bajó con las dos tablas de los diez mandamientos por segunda vez.

Levítico 23:26-28 También habló Jehová a Moisés, diciendo: A los diez días de este mes séptimo será el día de expiación; tendréis santa convocación, y afligiréis vuestras almas, y ofreceréis ofrenda encendida a Jehová. Ningún trabajo haréis en este día; porque es día de expiación, para reconciliaros delante de Jehová vuestro Dios.

El Día de Expiación era un día muy especial para el sumo sacerdote. En ese día llamado el “décimo día de arrepentimiento”, había un rito que únicamente el sumo sacerdote podía llevar a cabo. Solo él podía entrar en el Lugar Santísimo donde estaba el arca del pacto. Era un lugar especial tras el segundo velo, al que nadie podía entrar. Sin embargo, para el sumo sacerdote era posible entrar en el Lugar Santísimo solo este día, después de tomar un macho cabrío en expiación por el pecado del pueblo para rociar su sangre hacia el propiciatorio que estaba sobre el arca del pacto.

Hebreos 9:3-7 Tras el segundo velo estaba la parte del tabernáculo llamada el Lugar Santísimo, el cual tenía un incensario de oro y el arca del pacto cubierta de oro por todas partes, en la que estaba una urna de oro que contenía el maná, la vara de Aarón que reverdeció, y las tablas del pacto; y sobre ella los querubines de gloria que cubrían el propiciatorio; de las cuales cosas no se puede ahora hablar en detalle. Y así dispuestas estas cosas, en la primera parte del tabernáculo entran los sacerdotes continuamente para cumplir los oficios del culto; pero en la segunda parte, sólo el sumo sacerdote una vez al año, no sin sangre, la cual ofrece por sí mismo y por los pecados de ignorancia del pueblo;

Todos los pecados cometidos por el pueblo de Israel durante un año, podían ser perdonados por completo en este día. El rito de la expiación hacía que el corazón alejado del pueblo se uniera de nuevo con Dios. Por esta razón, los israelitas celebraban este día con el cuerpo y la mente más solemnes y piadosos.

Junto con esto, la sangre acumulada en el santuario era puesta sobre el macho cabrío llamado “Azazel”, que luego era llevado al desierto como ofrenda de expiación en el Día de Expiación.

Levítico 16:6-10 Y hará traer Aarón el becerro de la expiación que es suyo, y hará la reconciliación por sí y por su casa. Después tomará los dos machos cabríos y los presentará delante de Jehová, a la puerta del tabernáculo de reunión. Y echará suertes Aarón sobre los dos machos cabríos; una suerte por Jehová, y otra suerte por Azazel. Y hará traer Aarón el macho cabrío sobre el cual cayere la suerte por Jehová, y lo ofrecerá en expiación. Mas el macho cabrío sobre el cual cayere la suerte por Azazel, lo presentará vivo delante de Jehová para hacer la reconciliación sobre él, para enviarlo a Azazel al desierto.

Estos ritos fueron cumplidos por Jesús, que es el templo mismo. En otras palabras, así como todos los pecados cometidos por los israelitas en su vida cotidiana fueron trasladados temporalmente al santuario (templo), y finalmente al macho cabrío Azazel, que fue llevado a una tierra inhabitada a morir, todos nuestros pecados cometidos durante nuestra vida cotidiana se trasladan temporalmente a Cristo que representa al templo, y en el Día de Expiación, finalmente a Satanás, el cual será destruido en el infierno como una tierra inhabitada. Dios reveló este principio a través de la fiesta del Día de Expiación. Por lo tanto, aquellos que deseen tener el perdón de los pecados deben guardar el Día de Expiación una vez al año.

Levítico 23:29-31 Porque toda persona que no se afligiere en este mismo día, será cortada de su pueblo. Y cualquiera persona que hiciere trabajo alguno en este día, yo destruiré a la tal persona de entre su pueblo. Ningún trabajo haréis; estatuto perpetuo es por vuestras generaciones en dondequiera que habitéis.

El Día de Expiación es una regla de Dios, que debemos guardar sagradamente con el corazón arrepentido, pensando en los pecados que hemos cometido.

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1 comentario

  1. Lucy dice:

    El pueblo de Dios celebra las fiestas solemnes de Dios. Y la iglesia donde las guarda, es la iglesia verdadera que sigue la voluntad de Dios.

    Por eso, la Iglesia de Dios Sociedad Misionera Mundial es la iglesia verdadera, en otro nombre es Sion donde celebra las fiestas solemnes de Dios(Is.33:20) y Dios prometió la vida eterna a los que moran en Sion.
    «Como el rocío de Hermón, Que desciende sobre los montes de Sion; Porque allí envía Jehová bendición, Y vida eterna.»
    Salmos 133:3 RVR1960
    http://bible.com/149/psa.133.3.RVR1960

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