No te jactes del día de mañana;
Porque no sabes qué dará de sí el día.


diosmadre

Los seres humanos no sabemos qué nos sucederá en el futuro, ni siquiera un momento después.

Proverbios 27:1 “No te jactes del día de mañana; porque no sabes qué dará de sí el día.”

Con respecto al bautismo que nos permite recibir el perdón de pecados y la salvación, ¿Dios nos pediría que nos bauticemos después de seis meses o un año, a pesar de que no sabemos qué sucederá en nuestro futuro, mañana o incluso un minuto después? Cuando colapsó el edificio del centro comercial Sampoong en Corea, la gente en el interior del edificio no sabía que se derrumbaría. Si lo hubieran sabido, nadie se habría quedado dentro de las tiendas. Si las miles de personas que abordaron el lujoso crucero del Reino Unido, Titanic, hubieran sabido con anticipación que el transatlántico chocaría con un iceberg y se hundiría, entonces nadie lo habría abordado.

Lucas 12:16-21 “También les refirió una parábola, diciendo: La heredad de un hombre rico había producido mucho. Y él pensaba dentro de sí, diciendo: […] Alma, muchos bienes tienes guardados para muchos años; repósate, come, bebe, regocíjate. Pero Dios le dijo: Necio, esta noche vienen a pedirte tu alma; y lo que has provisto, ¿de quién será? […] Así es el que hace para sí tesoro, y no es rico para con Dios.”

La parábola de Jesús puede explicarse de la siguiente manera. Un hombre rico produjo una buena cosecha y edificó graneros más grandes para guardarla, planeando llevar una vida cómoda para muchos años. Sin embargo, si Dios pide su alma de un momento a otro, todas las cosas que ha preparado serán en vano. No importa qué tan urgente sea algo, nada debe ser más importante que recibir la promesa de la salvación. Por lo tanto, el bautismo que contiene la garantía de la salvación debe ser lo más urgente y no puede aplazarse por ningún motivo.

Por ejemplo, supongamos que un hombre enfermo se sometió a un examen médico en un hospital, y el médico le dijo: “Ha sido diagnosticado con cáncer de estómago en la primera etapa, así que podrá vivir siempre y cuando se someta a una operación inmediatamente”. ¿Quién en la tierra diría: “Me operaré después de seis meses”, o: “Me someteré a la cirugía después de un año”? Sin importar el costo, la mayoría de las personas se operarían inmediatamente. Entonces, ¿qué sucede con el bautismo? Puesto que el bautismo nos permite el perdón de nuestros pecados y la promesa de entrar en el eterno reino de los cielos gratuitamente, debe ser muy natural bautizarse de inmediato justo después de comprender la palabra de Dios.

¿Cuándo bautizaban los apóstoles?

Los apóstoles de la iglesia primitiva no bautizaban después de seis meses o un año, como hacen hoy en día las iglesias. Cuando las personas escuchaban y comprendían la palabra de Dios, se bautizaban inmediatamente. En la Biblia hay algunos ejemplos del bautismo inmediato después de que la gente recibía la verdad. Felipe predicó el evangelio y bautizó inmediatamente a un eunuco etíope.

Hechos 8:27-39 “Entonces él se levantó y fue. Y sucedió que un etíope, eunuco, funcionario de Candace reina de los etíopes, el cual estaba sobre todos sus tesoros, y había venido a Jerusalén para adorar, volvía sentado en su carro, y leyendo al profeta Isaías. […] Entonces Felipe, abriendo su boca, y comenzando desde esta escritura, le anunció el evangelio de Jesús. Y yendo por el camino, llegaron a cierta agua, y dijo el eunuco: Aquí hay agua; ¿qué impide que yo sea bautizado? Y mandó parar el carro; y descendieron ambos al agua, Felipe y el eunuco, y le bautizó. […]”

Guiado por el Espíritu Santo, el apóstol Pedro visitó la casa de Cornelio, un gentil y centurión de la compañía llamada la Italiana, y le predicó. Entonces, él con toda su familia fueron bautizados inmediatamente.

Hechos 10:1-47 “Había en Cesarea un hombre llamado Cornelio, centurión de la compañía llamada la Italiana […]. Entonces respondió Pedro: ¿Puede acaso alguno impedir el agua, para que no sean bautizados estos que han recibido el Espíritu Santo también como nosotros?”

Lo mismo sucedió mientras el apóstol Pablo predicaba el evangelio a las mujeres que se habían reunido junto al río, donde solía hacerse la oración, un Día de Reposo en Filipos. Cuando Dios abrió el corazón de una mujer llamada Lidia, vendedora de púrpura, de la ciudad de Tiatira, para que escuchara la palabra de Dios, ella y su familia invitaron a Pablo a su casa para que les predicara las palabras de Dios, y luego todos ellos fueron bautizados inmediatamente.

Hechos 16:13-15 “Y un día de reposo salimos fuera de la puerta, junto al río, donde solía hacerse la oración; y sentándonos, hablamos a las mujeres que se habían reunido. Entonces una mujer llamada Lidia, vendedora de púrpura, de la ciudad de Tiatira, que adoraba a Dios, estaba oyendo; y el Señor abrió el corazón de ella para que estuviese atenta a lo que Pablo decía. Y cuando fue bautizada, y su familia, […] nos rogó diciendo: Si habéis juzgado que yo sea fiel al Señor, entrad en mi casa, y posad. Y nos obligó a quedarnos.”

Además, cuando Pablo y Silas fueron encarcelados mientras predicaban el evangelio, ocurrió un terremoto en la noche, y a través de este suceso, el carcelero y todos los que estaban en su casa fueron bautizados en la noche.

Hechos 16:25-40 “Pero a medianoche, orando Pablo y Silas, cantaban himnos a Dios; y los presos los oían. Entonces sobrevino de repente un gran terremoto […]. Y le hablaron la palabra del Señor a él y a todos los que estaban en su casa. Y él, tomándolos en aquella misma hora de la noche, les lavó las heridas; y en seguida se bautizó él con todos los suyos. Y llevándolos a su casa, les puso la mesa; y se regocijó con toda su casa de haber creído a Dios. Cuando fue de día, […]”

Era medianoche cuando Pablo y Silas conocieron a un carcelero y le predicaron. Antes del amanecer, el carcelero les lavó las heridas, y él y toda su familia fueron bautizados, e incluso les puso la mesa. Hace dos mil años en la iglesia primitiva, se bautizaban y entraban en el camino de la salvación después de escuchar y comprender las palabras de Dios, y la verdad de que eran pecadores que necesitaban arrepentirse.

Entonces, ¿cuál sería la razón por la que los apóstoles y los miembros de la iglesia primitiva realizaban el bautismo y se bautizaban de inmediato? Ellos llevaban a cabo el bautismo y se bautizaban de acuerdo con las palabras que Jesús dijo a sus discípulos antes de ascender al cielo.

Mateo 28:19-20 “Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; […]”

Esta es la enseñanza de Jesús de que en primer lugar debemos salvar las almas que estaban destinadas a morir a causa de nuestros pecados, y luego enseñarles a obedecer. En ninguna parte de la Biblia se puede encontrar que los apóstoles y los miembros de la iglesia primitiva ignoraban las palabras de Jesús y llevaban a cabo la ceremonia del bautismo después de seis meses o un año, insistiendo en sus opiniones personales. Eso debe de haber sido algo inimaginable.

Todo lo que Dios nos mandó es un regalo para nuestra salvación. Los pensamientos y los caminos del hombre no pueden ser más lógicos y razonables que los de Dios. Al escuchar las palabras de Dios con más cuidado, en lugar de seguir las reglas autoproclamadas, debemos bautizar en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñarles a obedecer todo lo que Jesús nos ha mandado.

Bambú moso
El Día de Expiación, una fiesta solemne
 

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