¿Qué sucede cuando un hombre muere?
¿Existe realmente el alma?
¿A dónde va el hombre después de morir?


diosmadre

La existencia del alma ha sido un tema muy controversial entre la gente, incluso fuera de la religión, en muchas épocas. Preguntas como “¿qué sucede cuando un hombre muere?”, “¿existe realmente el alma?”, o “¿a dónde va el hombre después de morir?”, han sido de interés y un misterio sin resolver para muchas personas a lo largo de la historia. La gente ha pensado e investigado a fin de hallar la respuesta a la existencia del “yo”, pero nadie ha podido encontrarla. Esta pregunta incluso aumentó su deseo de investigación, lo cual creó la filosofía.

Algunas personas creen que todo termina después de la muerte, y para ellos el “alma” solo es una ilusión creada por la profusa imaginación de los seres humanos. No es necesario mencionar que existen los ateos, pero también hay personas que dicen creer en Dios pero no creen en la existencia del alma, al igual que los saduceos de hace dos mil años. Los saduceos eran una de las facciones del judaísmo y solo reconocían una parte de la Biblia. Ellos negaban la resurrección, la existencia de los ángeles y la existencia del alma, afirmando que no quedaba nada después de la muerte (Hechos 23:8). Este fue un fenómeno ocasionado por el desconocimiento del principio fundamental del alma que Dios nos enseñó.

El principio fundamental del alma es “de dónde vino nuestra alma”. Algunos afirman que las almas fueron creadas al momento de nacer. Si esto fuera verdad, el alma también debería desaparecer con la muerte del cuerpo. Sin embargo, el alma sigue existiendo aun cuando el cuerpo muere, a pesar de ser invisible. Aunque “las cosas invisibles” pueden considerarse como “cosas que no existen”, hay muchas cosas que existen aunque son invisibles. Los virus y los microorganismos no pueden ser vistos con la vista humana, pero sin duda existen. Utilizando un microscopio podemos ver todos los organismos que eran invisibles a simple vista; lo mismo sucede con el mundo espiritual. Aunque es invisible, podemos ver el mundo espiritual con un instrumento especial, la Biblia, en donde está escrita la palabra de Dios. La Biblia contiene innumerables explicaciones sobre la existencia de nuestra alma, que han sido escritas desde la historia de la creación.

Génesis 2:7 “Entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente.”

“Un ser viviente” es una condición en la que el polvo de un hombre (el cuerpo) y el aliento de vida (el alma) se combinan. Un “alma viviente” es un “ser viviente”, lo cual significa que la esencia de la “vida” no es el polvo. El hombre no fue llamado “ser viviente” sino hasta que Dios sopló su aliento de vida en el polvo (el cuerpo). Por lo tanto, la esencia de la vida no es el cuerpo, sino el alma (el espíritu) soplada por Dios. Esto quiere decir que un cuerpo sin alma no tiene vida. Dios combinó el alma con el cuerpo y creó un hombre. Si “un ser viviente” es la combinación del cuerpo y el alma, por el contrario, la muerte es la separación del cuerpo y el alma.

Eclesiastés 12:7 “y el polvo vuelve a la tierra, como era, y el espíritu vuelva a Dios que lo dio.”

Cuando un hombre muere, el cuerpo y el alma regresan a su lugar de origen. Cuando el polvo (el cuerpo) regresa a la tierra se descompone y desaparece, y el espíritu dado por Dios regresa al mundo espiritual. Nuestra alma, que existe de manera aislada, estaba en el cielo. La Biblia testifica que nuestras almas estaban con Dios en el cielo como ángeles antes de nacer en esta tierra.

Proverbios 8:22-26 “Jehová me poseía en el principio, ya de antiguo, antes de sus obras. Eternamente tuve el principado, desde el principio, antes de la tierra. Antes de los abismos fui engendrada; antes que fuesen las fuentes de las muchas aguas. Antes que los montes fuesen formados, antes de los collados, ya había sido yo engendrada; no había aún hecho la tierra, ni los campos, ni el principio del polvo del mundo.”

Job 38:1-21 “Entonces respondió Jehová a Job desde un torbellino, y dijo: […] ¿Dónde estabas tú cuando yo fundaba la tierra? Házmelo saber, si tienes inteligencia. […] cuando alababan todas las estrellas del alba, y se regocijaban todos los hijos de Dios? […] ¿Has mandado tú a la mañana en tus días? ¿Has mostrado al alba su lugar, para que ocupe los fines de la tierra, y para que sean sacudidos de ella los impíos? […] ¡Tú lo sabes! Pues entonces ya habías nacido, y es grande el número de tus días.”

Lucas 15:3-7 “Entonces él les refirió esta parábola, diciendo: ¿Qué hombre de vosotros, teniendo cien ovejas, si pierde una de ellas, no deja las noventa y nueve en el desierto, y va tras la que se perdió, hasta encontrarla? Y cuando la encuentra, la pone sobre sus hombros gozoso; y al llegar a casa, reúne a sus amigos y vecinos, diciéndoles: Gozaos conmigo, porque he encontrado mi oveja que se había perdido. Os digo que así habrá más gozo en el cielo por un pecador que se arrepiente, que por noventa y nueve justos que no necesitan de arrepentimiento.”

Considerando estos versículos, podemos entender que los ángeles que cometieron pecados en el cielo fueron expulsados a la tierra y están llevando una vida temporal en este cuerpo. Ya que las almas eran originalmente del cielo, aunque se quiten el cuerpo físico, deben seguir existiendo.

La larva de libélula que vive en el agua no puede imaginar el mundo exterior con el cielo azul, densos bosques y flores brotando, en donde vivirá al final en el futuro. De la misma manera, ya que estamos viviendo en la Tierra, que no es más que un menudo polvo entre los miles de millones de galaxias, no podemos entender fácilmente el mundo espiritual que heredaremos en el futuro (Isaías 40:15).

Bautizarse de nuevo
Bambú moso
 

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