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La Pascua del nuevo pacto es el día establecido a través del sacrificio de Jesús para el perdón de los pecados de la humanidad. Jesús deseó ansiosamente guardar esta Pascua con sus discípulos. Sin embargo, en la actualidad hay muchos cristianos que creen en Jesucristo, pero difícilmente podemos encontrar alguno que guarde la Pascua del nuevo pacto que Jesús estableció a través de su sangre. Jesús estableció la Pascua como el nuevo pacto, diciendo: “¡Cuánto he deseado comer con vosotros esta pascua antes que padezca!”, pero esta verdad desapareció.

En el año 325 d. C., la Pascua fue abolida en el Concilio de Nicea convocado por el emperador Constantino. Este fue el primer concilio religioso mundial, el cual marcó un punto importante en la historia del cristianismo. Revisemos la historia desde la iglesia primitiva hasta el Concilio de Nicea celebrado en el año 325, en el cual se abolió la Pascua del nuevo pacto.

La verdad de la iglesia primitiva

Jesús celebró la Pascua al anochecer del día catorce (jueves) del primer mes según el calendario sagrado, murió en la cruz al día siguiente, el día quince (viernes), y resucitó el día siguiente del Día de Reposo (domingo) que viene después del día quince. Por lo tanto, la iglesia primitiva celebraba la Santa Comunión de la Pascua la noche del día catorce del primer mes de acuerdo con el testamento de Jesús.

1 Corintios 5:7-8 “Limpiaos, pues, de la vieja levadura, para que seáis nueva masa, sin levadura como sois; porque nuestra pascua, que es Cristo, ya fue sacrificada por nosotros. Así que celebremos la fiesta, no con la vieja levadura, ni con la levadura de malicia y de maldad, sino con panes sin levadura, de sinceridad y de verdad.”

1 Corintios 11:23-26 “Porque yo recibí del Señor lo que también os he enseñado: Que el Señor Jesús, la noche que fue entregado, tomó pan; y habiendo dado gracias, lo partió, y dijo: Tomad, comed; esto es mi cuerpo que por vosotros es partido; haced esto en memoria de mí. […] Así, pues, todas las veces que comiereis este pan, y bebiereis esta copa, la muerte del Señor anunciáis hasta que él venga.”

El día siguiente, el día quince, ellos ayunaban celebrando la Fiesta de los Panes sin Levadura, y el domingo siguiente después de esta fiesta, celebraban el Día de Resurrección partiendo el pan.

Hechos 20:6-7 “Y nosotros, pasados los días de los panes sin levadura, navegamos de Filipos, y en cinco días nos reunimos con ellos en Troas, donde nos quedamos siete días. El primer día de la semana, reunidos los discípulos para partir el pan, Pablo les enseñaba, habiendo de salir al día siguiente; y alargó el discurso hasta la medianoche.”

El deterioro de la iglesia de Roma

La iglesia establecida primeramente por los discípulos de Jesús fue la iglesia de Jerusalén. Esta fue la iglesia principal del evangelio y la congregación de todas las Iglesias de Dios. Sin embargo, el ejército romano destruyó Jerusalén en el año 70 d. C. y los apóstoles tuvieron que predicar el evangelio, dispersados por varias partes del extranjero. Después de la muerte de todos los apóstoles, la iglesia que se ubicaba en Roma, la capital del mundo, comenzó a ejercer su influencia sobre las demás iglesias. Al principio, gente de clase baja, como los esclavos, asistía a la iglesia de Roma. Pero como la clase media e incluso los nobles empezaron a asistir a la iglesia de Roma, esta comenzó a ejercer su poder sobre las iglesias vecinas. La iglesia de Roma empezó a abandonar las enseñanzas de Cristo y se corrompió, negando la Pascua y practicando la Santa Comunión del domingo (Pascua de Resurrección) después de la Pascua. La iglesia de Roma consideraba estas dos fiestas —la Pascua y el Día de Resurrección— como una sola, e instituyó la costumbre de celebrar la Santa Comunión del domingo cuando Jesús había resucitado.

La primera controversia pascual

La nueva costumbre de la iglesia de Roma causó conflictos con las demás iglesias que habían estado guardando la Santa Comunión de la Pascua al anochecer del día catorce del primer mes desde la época de Jesús. En el año 155 d. C., surgió una controversia entre Aniceto que era el líder de la iglesia de Roma, y Policarpo que era el obispo de la iglesia de Esmirna. Policarpo, que había enseñado directamente por Juan, uno de los doce discípulos de Jesús, enfatizaba que la Pascua era una tradición transmitida por Jesús, y que había estado observando la Pascua todos los años con muchos otros apóstoles. Sin embargo, no pudieron llegar a un acuerdo.

La segunda controversia pascual

En 197 d. C., ocurrió nuevamente una controversia pascual. Víctor, el obispo de Roma (que corresponde al papa en la actualidad), suscitó una conmoción obligando a muchas otras iglesias a celebrar la Santa Comunión de la Pascua el primer domingo después de la Pascua, y no el día catorce del primer mes según el calendario sagrado, llamándolo “Regla Dominical” (Regla del Señor).1) Las iglesias occidentales acordaron seguir la decisión de la iglesia de Roma, mientras que las iglesias de Asia, que habían celebrado la Santa Comunión de la Pascua el día catorce del primer mes desde la época apostólica, discreparon con esa decisión. Polícrates, el obispo de Éfeso, envió una carta a Víctor insistiendo firmemente en la observancia de la Pascua en la fecha correcta. Él expresó que el apóstol Felipe, el apóstol Juan y muchos mártires habían observaron la Pascua el día catorce del primer mes, y que él mismo, como octavo obispo, también observaba la Pascua de acuerdo con la tradición (véase Eusebio: Historia de la iglesia, traducción y comentario por Paul L. Maier, Editorial Portavoz, 2010, pp. 199-200). Víctor intentó excomulgar a las iglesias de Asia bajo el cargo de heterodoxia, pero tuvo que suspender su acción debido a la persuasión de muchos líderes de las iglesias.

La abolición de la Pascua en el Concilio de Nicea

La controversia pascual surgió de nuevo en el siglo iv. Satanás finalmente abolió la verdad de la vida en el Concilio de Nicea, convocado por el emperador romano Constantino. Este concilio religioso se celebró desde mayo hasta junio del año 325 d. C. La Pascua fue abolida como lo decretó la iglesia de Roma, y se determinó que solo debía celebrarse el Día de Resurrección (llamado Pascua de Resurrección); la fecha del Día de Resurrección se fijó el primer domingo después de la luna llena del equinoccio de primavera. Como la Pascua y la Fiesta de los Panes sin Levadura fueron abolidas, el Día de Resurrección no se pudo observar el día señalado en la Biblia (el primer domingo después de la Fiesta de los Panes sin Levadura). Luego, las iglesias que celebraban la Pascua el día catorce del primer mes y que no habían cedido ante la autoridad de la iglesia de Roma, fueron perseguidas y tildadas de herejes. Los santos que querían vivir de acuerdo con la palabra de Dios, tuvieron que guardar la Pascua escondiéndose en los desiertos, montes y cuevas (véase A History of the Early Church to A.D. 500, p. 193). Así, la Pascua del nuevo pacto desapareció de la historia. Como Dios había profetizado, Satanás cambió los tiempos y la ley de Dios, y obtuvo una victoria temporal (Daniel 7:25). Posteriormente, el diablo continuó introduciendo doctrinas falsas e ídolos a la iglesia, lo cual no está en la Biblia.

Apocalipsis 13:6-7 “Y abrió su boca en blasfemias contra Dios, para blasfemar de su nombre, de su tabernáculo, y de los que moran en el cielo. Y se le permitió hacer guerra contra los santos, y vencerlos. También se le dio autoridad sobre toda tribu, pueblo, lengua y nación.”

Apocalipsis 13:4 “y adoraron al dragón que había dado autoridad a la bestia, y adoraron a la bestia, diciendo: ¿Quién como la bestia, y quién podrá luchar contra ella?”

La Biblia testifica que la bestia que recibió autoridad del dragón (Satanás; Apocalipsis 12:9), blasfemó contra Dios e hizo guerra contra los santos y los venció, y recibió autoridad sobre las naciones. Esta bestia es la iglesia de Roma, es decir, la Iglesia Católica que traiciona la verdad de Dios. La Iglesia Católica Romana recibió autoridad para hacer guerra contra los santos y vencerlos. Como resultado, desapareció el nuevo pacto, la verdad de vida, y las ovejas de Dios se dispersaron por los desiertos y los montes. Entonces, ¿quién vendrá y restaurará esta verdad de vida?

La profecía de la restauración de la Pascua

La Pascua, establecida por el santo sacrificio de Dios para perdonar los pecados de la humanidad, es un día importante. La Biblia profetiza que la Pascua será restaurada en los últimos días.

Isaías 25:6-9 “Y Jehová de los ejércitos hará en este monte a todos los pueblos banquete de manjares suculentos, banquete de vinos refinados, de gruesos tuétanos y de vinos purificados. Y destruirá en este monte la cubierta con que están cubiertos todos los pueblos, y el velo que envuelve a todas las naciones. Destruirá a la muerte para siempre; y enjugará Jehová el Señor toda lágrima de todos los rostros; y quitará la afrenta de su pueblo de toda la tierra; porque Jehová lo ha dicho. Y se dirá en aquel día: He aquí, éste es nuestro Dios, le hemos esperado, y nos salvará; éste es Jehová a quien hemos esperado, nos gozaremos y nos alegraremos en su salvación.”

El profeta Isaías escribió la historia del vino refinado que se prepara en los últimos días. En la Biblia, el vino que destruye a la muerte para siempre es únicamente el vino de la Pascua (Mateo 26:17, 26-28, Juan 6:53-54). Como estaba profetizado en la Biblia, la Pascua, el vino refinado, no había sido celebrada por nadie durante mucho tiempo desde el año 325 d. C. hasta la última época. El profeta Isaías profetizó acerca del que restauraría la Pascua de la siguiente manera: “He aquí, éste es nuestro Dios, le hemos esperado, y nos salvará”. A través de estas palabras, él profetizó que Dios vendría y salvaría a la humanidad a través de la Pascua. En esta época, solo Cristo Ahnsahnghong nos ha dado el perdón de los pecados a través de la Pascua. Cristo Ahnsahnghong es Dios mismo profetizado en la Biblia, quien salvará a la humanidad en los últimos días. Aunque el diablo abolió la Pascua para obstaculizar la obra del evangelio de Dios, Dios nos ha permitido nuevamente la Pascua para salvar a sus hijos. Debemos dar gracias a Dios y celebrar la Pascua hasta el final.


[Referencia]
1. John William, Charles Wand, A History of the Early Church to AD 500, p. 50

El Día de Reposo guardado por los apóstoles
Las iglesias semejantes al trigo y a la cizaña
 

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